Archivo de enero de 2009

Abundan tanto las definiciones sobre la política que, para evitar perderme en un laberinto, aprovecho la que el pasado domingo utilizó Juan José López Burniol para finalizar su columna en El Periódico: “Por algo Plutarco definía la política como aquella tarea que sustrae al odio su carácter eterno”.

En Gaza, y por extensión en Oriente Medio, la política, en el sentido plutarquiano, ha fracasado. Y hoy, con 1200 muertos más – 400 niños- el carácter eterno del odio en aquella parte de nuestro planeta ha salido robustecido. “A un país amigo como Israel hay que decirle la verdad de lo que se piensa”, ha afirmado, con acierto, el Presidente Zapatero. Al amigo hay que decirle que la victorias militares cuando acarrean la pérdida de la credibilidad internacional son menos victorias; que con sus bombas han abonado el terreno donde prospera el nihilismo suicida de Hamas; que la seguridad a la que tienen legítimo derecho no justifica ni una sola de las víctimas inocentes que ha producido su ofensiva.

Afortunadamente, el pasado martes la política en su acepción plutarquana vivió en Washington un acontecimiento de los que dan sentido a toda una época. ¿La victoria y la presidencia de Obama significan la vuelta de la política? No. La política nunca se va. Siempre esta aquí. Para lo bueno y para lo malo. Para solucionar problemas o para enquistarlos. Con Bush hemos soportado toneladas de una determinada política. Con Barack Obama lo que se produce es un cambio hacia una política de principios y pragmatismo, que no está al servicio de una ideología. Una política que ha empezado a dar sus frutos contra la fractura racial en Estados Unidos y que deseamos sea capaz también de darlos en Oriente Medio. Una política que pretende sustraer al odio su carácter eterno.

Permítanme comenzar con dos consideraciones previas. La primera: cualquier reflexión hecha por un responsable político sobre cuestiones internas de otra formación ha de ser extremadamente respetuosa y sólo se justifica si de las mismas se derivan consecuencias más allá de las fronteras estrictamente partidarias. La segunda: coincidimos plenamente con el señor Mas cuando afirma que “no es de elegancia revelar conversaciones privadas”. Une vez relevadas, evidentemente, pertenecen a la ágora.

Creemos cumplir ambos requisitos cuando calificamos de sumamente relevante y esclarecedora la conversación privada en la que el señor Mas le comunicó al señor Guardans que no repetiría como candidato de CDC al Parlamento Europeo. Mas le pregunta a Guardans qué votaría en un referendo sobre la independencia de Catalunya. Guardans le responde que votaría que no. Y Mas le pregunta si no se había equivocado de partido!

La revelación del señor Guardans es de consideración. El señor Mas, una vez conseguido el objetivo de alejar a CDC de las responsabilidades de gobierno se propone dar un paso todavía más osado: jibarizar CDC. Convertir el proyecto nacionalista transversal pujoliano, que combinaba principios con pragmatismo, en un proyecto independentista, hiperideologizado, vertical y socialmente conservador. Créanme, una mala noticia para Catalunya. Y lo peor de todo es que el señor Mas, con su acreditada tenacidad, si se lo propone, puede conseguirlo…

En este contexto, que el señor Tramosa -independiente fichado por el señor Mas para encabezar las listas de CDC en las elecciones europeas- tenga a sus espaldas 17 años de militancia convergente resulta puramente anecdótico, aunque haber intentado ocultarlo es soberanamente ridículo.

Uno de los elementos que ha pasado más desapercibidos de la conocida como Ley de la Memoria Histórica es la consideración que incluye su Exposición de Motivo según la cual “los diversos aspectos relacionados con la memoria personal y familiar cuando se han visto afectados por conflictos de carácter público, forman parte del estatuto jurídico de la ciudadanía democrática”, consideración de la que parte el conjunto de la ley. Evidentemente, esta incardinación, de la cual se derivan derechos establecidos en la propia norma no instituye un deber a la memoria, de la misma manera que no puede existir una obligación de olvidar.

No siempre ha sido así. El historiador René Remond nos recuerda en un diálogo con el también historiador François Azouvi y publicado bajo el título Quand l’État se mêle de l’histoire: “le préambule de l’édit de Nantes promulgué par Henri IV interdisait, sous peine de sanctions, d’évoquer ce qui avait antérieurment divisé les Français. Il ordonnait l’oubli. C’était le prix de la restauration de la paix civile.”

Y creemos recordar que es en los “Adagia” donde Erasmo de Rotterdam atribuye a Trasíbulo la promulgación de un decreto que prohibía toda mención al pasado, tras liberar Atenas de la crueldad de los treinta tiranos. Dicho decreto recibió el nombre de Amnestía.

De nuevo René Remond: “Chaque génération fait une nouvelle lecture du passé. L’honnêteté intellectuelle, c’est de hiérarchiser les affirmations en fonction de leur degré dans une échelle qui va de la certitude scientifique à l’opinion probable et à l’hypothèse à vérifier.” ¿Será capaz mi generación de leer nuestro pasado a través de esta jerarquización de las afirmaciones? Contentémonos, por ahora, con eliminar los prejuicios que no alcanzan ni la categoría de hipótesis.

Aquest 2009 que tot just acabem de trepitjat serà l’any en el qual haurem de demostrar que tenim la intel·ligència i la determinació necessàries per a respondre a la crisi econòmica, per a guanyar-la, tot evitant que els sacrificis recaiguin exclusivament sobre els compatriotes que pateixen una situació més desfavorida.

Tanmateix, aquest 2009 serà també el del desenllaç de dos afers que delimitaran el marc de relacions entre Catalunya i el conjunt d’Espanya per a les properes dècades: l’acord sobre el nou sistema de finançament autonòmic i la sentència del Tribunal Constitucional sobre l’Estatut. És a dir culminarem enguany una etapa rellevant del procés de reforma del nostre autogovern que es va iniciar amb l’arribada de Pasqual Maragall a la Presidència de la Generalitat el 20 de desembre del 2003. Un moment clau, en definitiva, que nosaltres voldríem fos encarat des d’un catalanisme sense adjectius ni additius; un catalanisme tant rigorós com ambiciós; un catalanisme que no malda per excloure i purificar, sinó que aspira a incorporar i barrejar; un catalanisme que no s’ha d’aixoplugar en casa de ningú, perquè ajuda a conformar l’atmosfera en la qual tots podem viure en llibertat. O en paraules de l’Amadeu Hurtado. “ un catalanisme al marge de l’ortodòxia doctrinal del nacionalisme, basat en el fet d’una riquesa i una cultura creades amb el propi esforç més que en el fet històric d’una antiga sobirania i que, en lloc de concretar l’aspiració a refer un petit Estat lliure a la mercè dels interessos accidentals dels grans, reclami una posició de primer pla en la direcció política i espiritual de la península.” El catalanisme de sempre útil per a la Catalunya d’avui.




Buscar
Archivos

Te encuentras en los archivos del blog Blog de Daniel Fernández para enero de 2009.

  • [+]2012 (57)
  • [+]2011 (150)
  • [+]2010 (73)
  • [+]2009 (51)
  • [+]2008 (53)
  • [+]2007 (49)
  • [+]2006 (48)
  • [+]2005 (18)
  • [+]2004 (12)


A FAVOR DE ESPAÑA Y DEL CATALANISMO

A FAVOR D'ESPANYA I DEL CATALNISME


Contador de estadsticas - Blog Daniel Fernndez