Archivo de mayo de 2009

Al final, queda el estilo. En la literatura, sin duda alguna y por encima de todo. En la política –y en general en el desempeño de responsabilidades públicas o sociales-, el estilo puede acabar por oscurecer o esclarecer las consecuencias objetivas de la labor realizada. Ciertamente, los resultados cuentan. Cuentan los logros, los aciertos y los errores. Cuentan los éxitos y los fracasos. Pero en la memoria individual y colectiva, al final, lo que queda es la manera de hacer, la actitud que se irradia, el espíritu que impregna la acción, la forma: el estilo.

El estilo –un realismo aportuguesado, envuelto por un velo de fantasía, delicadamente e inofensivamente irónico y siempre benevolente con sus criaturas- es lo que nos hace regresar, una y otra vez, a la prosa de Eça de Queiroz.

Y el estilo –trenzado por Xavi, Iniesta y Messi- es lo que hace a este Barça irrepetible: el fútbol como ballet nacido de una combinación matemática; la fuerza tranquila que tiene el tiempo como un aliado; el genio individual que se sumerge y renace engrandecido del sacrificio colectivo; el pase innecesario para el gol, pero imprescindible para sublimar la jugada…

Hasta la fecha nos hemos resistido a hacer cualquier referencia a nuestra pasión –siempre moderada- culé. Aborrecemos cualquier incursión en el deporte hecha, consciente o inconscientemente, desde el interés político, la filiación partidaria, la exaltación nacionalista o el simple egoísmo utilitarista. El deporte y, concretamente, el fútbol, mueve sentimientos que pueden compartirse o no, pero que, en todo caso, merecen ser respetados y no utilizarse para otros menesteres. Pero la coronación romana del pasado miércoles del F.C. Barcelona de Pep Guardiola lo hacía inevitable. Visca el Barça!

La conocida como gripe española está considerada como una de las pandemias más letales de la historia. Acabó entre 1918 y 1919 con más de 50 millones de personas en todo el mundo. En mayo de 1918 había en España más de cinco millones de afectados y se calcula que entorno a 300.000 perdieron la vida. Toda una generación de sobrevivientes –la de Josep Pla- quedó conmocionada. Y, sin embargo, la gripe española no fue española. Ni en su origen, ni en su dimensión. La enfermedad apareció por primera vez en Fort Riley, Kansas, en marzo de 1918. Su acelerada expansión por todo el orbe –de América a Europa, Asia, África y Oceanía- se explica, en buena medida, por la movilización de ingentes masas de combatientes durante la Primera Guerra Mundial. Y si el adjetivo “española” acabó al lado de esta mortal gripe fue, precisamente, debido a que la prensa española, que no se encontraba constreñida por la censura de guerra al ser nuestro país neutral en la misma, fue la que primero y de forma más abundante informó sobre las consecuencias de la epidemia. Cien años después, brotes de gripe como la porcina o la actual (A-H1N1) se dan en unas condiciones sociales y sanitarias afortunadamente diferentes.

Con la votación, el pasado martes, de las propuestas de resolución concluyó el debate sobre el estado de la nación en el Congreso de los Diputados. El Partido Popular volvió a reincidir en su obsesión por convertir la recesión planetaria y la crisis financiera internacional en una epidemia económica española. Evidentemente, España tiene problemas específicos que debemos afrontar: falta de competitividad, sobredimensión de la construcción residencial, excesiva dependencia energética… Hacerlo es tarea de todos, también de una oposición que estuviera dispuesta a arrimar el hombro. No es el caso. Están dedicados en cuerpo y alma en convencernos de que la primera pandemia económica de la globalización, originada por su fe en unos mercados desregulados, es otra gripe española. Y ahí siguen…

Vale la pela dejar reposar unos cuantos días un debate parlamentario como el del Estado de la Nación. El viento de los días se lleva parte de la paja y el grano aparece ante nuestros ojos con más nitidez…

Quienes tienden a menospreciar al Presidente del Gobierno deberán tomar buena nota de lo acontecido en el Congreso de los Diputados el pasado martes. Una vez más, en un contexto complicado, Rodríguez Zapatero se creció, venció y convenció. Frente a una derecha que “jalea la crisis”, tomó la iniciativa y aprovechó el debate para orientar el rumbo de nuestra economía hacia un nuevo modelo de crecimiento económico sostenible y duradero, en la que la construcción de viviendas residenciales –el ladrillo- deje, definitivamente, de estar subvencionada. Para impulsar este nuevo modelo productivo se comprometió a impulsar una Ley de Economía Sostenible y a crear un Fondo dotado con 20.000 millones de euros.

En un momento de su intervención –plana y sin pulso- Mariano Rajoy perdió los papeles, las formas y la educación: “Ustedes no saben leer! Por eso no se enteran.” nos espetó a los diputados y diputadas socialistas. Rugió indignada la bancada socialista. Momentos después, mientras un derrotado Rajoy volvía a su escaño entre aplausos de manual de sus diputados, nosotros recordábamos a nuestro abuelo Jesús de Xan Pascual que leía con dificultad, pero que en autenticidad, responsabilidad y gozo sencillo y pleno de la vida no estuvo nunca necesitado de lecciones por parte de nadie. Lecciones que tal vez si serían útiles para muchos que tienen la suerte de saber y poder leer; aunque dicha capacidad no lleve implícito que se enteren…o que quieran enterarse.

(Toma de posesión de Patxi López como Lehendakari del País Vasco. Gernika, 7 de mayo de 2009)

Salimos de la Casa de Juntas. Patxi López, que acaba de asumir la responsabilidad de Lehendakari de Euskadi, lo hace con la makila –el simbólico bastón de mando-, entre sus manos. Bajo el árbol de Gernika, el nuevo Presidente del Gobierno Vasco promete desempeñar fielmente su cargo. Lo hace sobre un ejemplar del Estatuto vasco y sin necesidad de humillarse ante Dios. Unos versos de Kirmen Uribe y Wislawa Szymborska sustituyen al discurso prtotocolario.

“Yo creo en la integración de la diferencia, trabajar en un espacio en donde no sea necesario ser idéntico para poder vivir. Digo diferentes, no indiferentes.” Así respondía Ángel Gabilondo, donostiarra recién nombrado ministro de Educación, el pasado domingo, 3 de mayo, en una imprescindible entrevista aparecida en el dominical de El País. Juan Cruz le había interpelado: “Pues usted viene de un territorio, Euskadi, que se marca como la metáfora de donde persiste el resentimiento…”.

En esta mañana de lluvia contenida, junto al árbol de Gernika, las palabras de Ángel Gabilondo reaparecen más enteras y diáfanas. El Gobierno que presidirá Patxi López tiene como objetivo alcanzar una Euskadi en la que no sea necesario ser idéntico para poder vivir. Una Euskadi en la que ser diferente no te impida vivir en libertad. Una Euskadi en la que pensar diferente no ponga en peligro tu vida. Ante este difícil e imprescindible reto no cabe la indiferencia. Frente e este hermoso desafío no es tolerable el resentimiento.

En la edición del pasado miércoles del diario El Mundo aparecía acompañada de una flecha hacia abajo Cándida Martínez. Cándida Martínez es diputada socialista por Granada y portavoz de educación del Grupo Parlamentario Socialista. La flecha en cuestión venía motivada por la sólida y sentida intervención que la diputada socialista había tenido la tarde anterior en la tribuna del Congreso de los Diputados para oponerse a una más de las iniciativas que el PP había presentado con el fin de enturbiar la convivencia lingüística en Catalunya: iniciativas, por cierto, en las que el castellano no se concibe como nuestro idioma común, sino como ariete electoral. Evidentemente, tratándose de El Mundo, la valoración negativa de la labor parlamentaria de la diputada socialista no sólo está justificada, sino que era además francamente predecible.

En cambio, lo que se nos antoja como injustificado –y reconocemos que no fuimos capaces de predecir- es el tratamiento empalagosamente condescendiente y hasta obsequioso que una parte de la opinión publicada catalana ha otorgado al PP de Rajoy durante estos últimos días. No me refiero a los dirigentes de UDC que aspiran legítimamente a volver a gobernar Catalunya y España con el PP. Tampoco a los CDC en pleno proceso de regresión hacia un soberanismo adolescente e independentista. Es lógico que el soberanismo del acné apueste por un PP que les alimente, aunque sea a costa de Cataluña. Lo que nos ha sorprendido es observar esta actitud en algunas mentes serenas y despiertas ¿El PP que ve el catalán como un engorro y una amenaza para el castellano? ¿El PP que tiene recurrido prácticamente en su totalidad el Estatut del 2006? ¿El PP que batalla contra la mejora de la financiación de Catalunya? Algunos están tan ansiosos por ver rota o romper la taza socialista que están dispuestos a llevarse por delante la vajilla catalana.




Buscar
Archivos

Te encuentras en los archivos del blog Blog de Daniel Fernández para mayo de 2009.

  • [+]2012 (57)
  • [+]2011 (150)
  • [+]2010 (73)
  • [+]2009 (51)
  • [+]2008 (53)
  • [+]2007 (49)
  • [+]2006 (48)
  • [+]2005 (18)
  • [+]2004 (12)


A FAVOR DE ESPAÑA Y DEL CATALANISMO

A FAVOR D'ESPANYA I DEL CATALNISME


Contador de estadsticas - Blog Daniel Fernndez