Archivo de julio de 2009

Volvemos de México después de haber participado en la presentación del Informe Acervo México-España. Un exhaustivo y transversal análisis de las relaciones actuales entre ambos países, con vocación propositiva, elaborado por la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP).

Con México funciona perfectamente eso de que “nos parecemos en todo menos en el idioma.” Ciertamente compartimos un idioma común, con sus maravillosas variaciones que lo hacen más rico e interesante. Pero sobre todo compartimos una manera de ver el mundo, de sentirlo y de vivirlo que nos hermana, incluso por encima de la lengua de Cervantes, Rulfo o Valle-Inclán, que al escribir “Tirano Banderas” retrató por primera vez la figura del dictador después de su segundo viaje a México, de “Las Memorias de un tiempo viejo” de José Zorrilla que recogen sus 11 años de vida mexicana, de Octavio Paz o de los ensayos de Gabriel Zaid.

Volvemos de México con la convicción de que este gran país será capaz de encarar y resolver los tres grandes desafíos que tiene por delante: la crisis económica, el narcotráfico y la consolidación de su transición democrática. También con la convicción de que Estados Unidos y Europa tienen que asumir su responsabilidades, que no son menores, respecto al tráfico de estupefacientes a escala internacional.

Ricardo Cayuela Gally, editor de la Revista Letras Libres, afirmó en su intervención que se conoce mucho más a España en México que a México en España. Y nosotros lo corroboramos. ¿Por cierto, para cuando un homenaje como se merece a la memoria del Presidente Lázaro Cárdenas en España?

Antonio Royo Villanova nació en Zaragoza, el 12 de junio de 1869. Aunque fue Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Valladolid y dirigió el diario El Norte de Castilla entre 1902 y 1906, su popularidad durante el primer tercio del siglo XX se derivó de su desempeño político. Royo Villanova, tanto primero diputado liberal durante la Monarquía y después como diputado agrario durante la República, fue un furibundo opositor a la autonomía catalana y al catalanismo, al que llegó a dedicar un libro: “El problema catalán”. Durante el debate del Estatuto de Cataluña en las Cortes Constituyentes de la República, llegó a exclamar, incapaz de comprender la existencia de una universidad bilingüe participada por la Generalitat: “¡Llevaos todo, menos el espíritu español!”.

Nos vino a la memoria la figura de Antonio Royo Villanova la tarde del pasado jueves, mientras volvíamos a Madrid desde El Escorial, donde acabábamos de participar en una interesante mesa redonda junto con Carles Campuzano y Joan Tardà en un Curso de verano de la Universidad Complutense sobre “España y sus nacionalismos”

Recoge Amadeu Hurtado en “Quaranta anys d’advocat” unas palabras de Manuel Azaña pronunciadas durante una cena en Barcelona.”Entre ustedes hay tantos o tal vez más Royos Villanovas que allí; aunque los de aquí hablen catalán: hemos de hacer posible que ni los unos ni los otros sean un estorbo para la acción futura.” Pues que así sea también ahora. Después de haber alcanzado un acuerdo de financiación autonómica más justo y equitativo que el actual –un modelo de financiación que cumple escrupulosamente con la legislación vigente, y que es bueno para Catalunya y para el conjunto de España- y ante algunas reacciones desproporcionadas –seamos indulgentes-, es el momento de rescatar las palabras de Don Manuel: que los Royos Villanovas de aquí y de allá, hablen catalán o castellano no sen un estorbo para la acción futura, la única acción que en política tiene realmente sentido.

“Cualquier destino, por largo y complicado que sea consta en realidad de un solo momento: el momento en el que el hombre sabe para siempre quien es.” Este pensamiento borgiano está en los cimientos de Anatomía de un instante, la obra en la que con la precisión del cirujano y el estilo del escritor, Javier Cercas nos ha hecho partícipes de una nueva e imprescindible mirada sobre el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Si todavía no la han leído, corran a hacerlo, porque si no viviéramos en tiempos líquidos, nos atreveríamos a sostener que estamos ante el libro definitivo respecto a ese crucial instante de la vida de nuestro país.

Hemos de confesarles, además, que nosotros –modestos protagonistas de algunos debates entorno a la denominada memoria histórica- compartimos la reivindicación que hace Javier Cercas de la transición frente a quienes pretenden apropiársela –el PP-, o cuestionarla: la izquierda arrogantemente esencialista, una cierta izquierda juvenilmente narcisista y (este añadido es nuestro) un nacionalismo que necesita como el agua convertir todo éxito colectivo en fracaso nacional y traición del otro.

¿Es acertado aplicar el aserto borgiano no sólo a individuos, sino también a sujetos colectivos, comunidades o incluso pueblos y naciones? Nosotros intuimos que sí. Y cuando estamos llegando a la meta de un nuevo modelo de financiación autonómico que será justo con Cataluña y positivo para el conjunto de España, vale la pena subrayar que estamos viviendo unos de esos momentos que nos permiten –y nos obligan- a saber quienes somos o quienes no somos; tal vez no para siempre, pero en todo caso, por una larga temporada. Les avanzamos algunos pronósticos: Rajoy se opondrá al nuevo modelo por razones intrascendentes, mientras deja el trabajo sucio de criticarlo utilizando argumentos anticatalanes a otros miembros del PP y a sus voceros mediáticos; Mas tampoco lo respaldará. Y su posición nos parece inatacable. Mas sólo apoya los acuerdo lesivos para Cataluña que firma con el PP y que le son útiles para mantenerse en el gobierno o para intentar recuperarlo.

Comemos en Casa Leopoldo y rematamos –como podemos-el café en el Bretón. A ciertas edades –y la nuestra empieza a ser cierta- asistir a un espectáculo o acontecimiento con la ilusión alegre de quien acaba de acceder a la mayoría de edad no tiene precio. Así, entre apretujones, entramos ayer en la Monumental para gozar con el toreo de José Tomás. Y –he aquí el milagro- con la misma alegre ilusión la abandonamos. “Peregrinaje de forofos” titula su crónica Antonio Lorca hoy en El País. Y nosotros pensamos que en los tiempos que corren, puestos a ser forofos de alguien, no se nos ocurre nadie mejor que serlo del de Galapagar.

Fue una tarde de toreo puro y completo que estuvo acompañada por unos toros desiguales y, en su mayoría, de fuerzas escasas. Tomás se entregó en todos ellos, en algún momento con más corazón que cabeza. Nosotros –también con más corazón que cabeza- lo saboreamos desde el principio al final. Acabado el festejo, mientras subimos por la calle Marina volvemos desordenadamente a los naturales al segundo, las chicuelinas y los estatuarios al tercero o las tandas citando en la lejanía al quinto.

(180.169 ciudadanos catalanes han firmado una Iniciativa Legislativa Popular que tiene como objetivo la prohibición de las corridas de toros en Catalunya. La propuesta será discutida y votada en el Parlament. Nosotros esperamos que el debate sea sereno y constructivo. Y albergamos la esperanza –no vamos a ocultarlo- de que tal iniciativa sea rechazada. Porque creemos que impedirnos volver a gozar con el arte puro, vertical y estático de José Tomás en la Monumental de Barcelona no debería ser una de las prioridades de quienes nos representan. La sociedad catalana tiene desafíos más importantes en los que invertir energías e inteligencia.)

Escriu el filòsof Josep Ferrater Mora a l’obra Formes de vida catalana, publicada a l’exili, a Xile, el 1944, que els catalans podem exagerar les nostres virtuts (la mesura, el seny, la ironia, la continuïtat) fins a convertir-les en vicis menys agradables. Per exemple, la virtut de la mesura portada fins a l’extrem ens condueix a la mania del formalisme. En qualsevol cas, hi afegeix, seguiria sent veritat que la rel d’aquests vicis són virtuts i que, per tant, “podríem sempre, amb una mica d’esforç, retornar a la nostra font originària”. Però n’hi ha dos corrents que un cop desfermats, puntualitza el filòsof, són molt més difícils de vèncer. Es tracta del ressentiment i de la supèrbia. La supèrbia té una sola direcció: la davallada col·lectiva. El ressentiment segrega unes toxines que enverinen l’esperit dels catalans. L’un i l’altre es troben tan units que moltes vegades són la mateixa cosa, conclou.

Aquesta modesta introducció al pensament de Ferreter Mora ens serveix per afirmar que avui una part de Catalunya corre el perill de despenjar-se pel camí del ressentiment i la supèrbia. Són veus que volen imposar un sol relat sobre la realitat del país i que volen marcar la direcció futura del catalanisme. Parlem, en definitiva, de la Catalunya nacionalista o sobiranista. Resulta paradoxal que, un cop derrotades electoralment a les urnes les tesis neocentralistes del PP, en 2004 i en 2008, ara alguns insisteixin a pintar-nos un escenari igualment catastròfic, com si tot fos igual. Com si el PSOE i el PP representessin la mateixa política. Prou que sabem els catalans que això no és així.

La deriva recentralitzadora que va impulsar Aznar no era cap broma. L’intent d’imposar una lectura preconstitucional de la pròpia Constitució fou una greu amenaça. Per combatre la desmemòria recomanem la lectura del llibre del catedràtic González Casanova, La Derecha contra el Estado. Per això, enfront de les visions interessades d’alguns, inopinadament amplificades per altres, cal reiterar que el socialisme espanyol que representa Rodríguez Zapatero, amb els seus encerts i errors, està a les antípodes de la vella tradició jacobina. Afirmar el contrari, a més de fals, és caure de quatre potes en el joc d’aquells que van perdre el poder a Catalunya el 2003 i que tres anys després esperaven recuperar-lo, en darrer terme, mitjançant no se sap ben be quins pactes secrets justament amb el socialisme espanyol que ara tant infamen. ¿És el mateix donar suport a l’Estatut i defensar-lo que maldar per destruir-lo? ¿És el mateix defensar arreu d’Espanya el nostre model lingüístic que atacar-lo, expandint la mentida verinosa de la persecució del castellà ? ¿És el mateix redreçar la situació anèmica de les inversions en infraestructures de l’Estat a Catalunya que ser-ne el responsable? La majoria dels catalans quan tenen l’oportunitat de respondre-hi amb el seu vot afirmen que no.

La tan cacarejada tesi sobre la desafecció dels catalans amb Espanya no es correspon amb la realitat dels fets. No hi ha dubte que una sentència contrària del Tribunal Constitucional, un dictamen que posés fora de joc parts essencials de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya, suposaria revés major. Però la sentència encara no s’ha produït. Només quan la sentència arribi caldrà parlar-ne, i tant com calgui. Entretant avançar escenaris de confrontació i donar per bo que passarà el pitjor és un exercici estèril que només serveix per alimentar un estat psicològic col·lectiu de ressentiment. No hi ha dubte que des del neocentralisme i el sobiranisme hi ha interès en generar aquest estat crític, però el catalanisme positiu i constructor no pot caure en aquest joc infantil que avui diverteix a alguns tocant a somatent.

El mateix passa amb el finançament. El compromís polític del Govern espanyol és ferm. L’actitud del President Montilla és inequívoca en la defensa dels interessos dels catalans. L’endarreriment està resultant un tràngol molt difícil per a les dues parts. Però quan una cosa triga tant és sens dubte perquè no és fàcil. Perquè cal evitar que es converteixi en una baralla territorial amb guanyadors i perdedors. És cert que els catalans estem amb ganes que això s’acabi. Tenim raons per estar impacients. Però la impaciència, i menys ara que l’acord està tan a prop, no ens pot dur a propagar estats d’opinió que donen ja per dolent qualsevol acord, fins i tot aquell raonablement bo com fa CiU. D’això se’n diu supèrbia. Com diu Ferreter Mora, la supèrbia és un estat de negació i rebel·lió.

Nosaltres creiem que hi haurà acord de finançament i que la sentència del Tribunal ratificarà la constitucionalitat de l’Estatut. Llavors podrem afirmar amb rotunditat que l’’Espanya del catalanisme –a la que aspiraven tant Campalans o Companys, com Prat de la Riba o Cambó- està avui més a prop de ser una realitat del que alguns volen reconèixer. Ernest Lluch diria que el catalanisme és un fill tardà del pensament optimista il·lustrat del segle XVIII. Nosaltres només hi afegim que això és veritat a condició que mai no deixi de projectar una mirada optimista. Per això avui a Catalunya, a l’igual que feia Ferreter Mora el 1944, cal practicar la mesura, sense caure en el formalisme, i combatre sobretot dues actituds –el ressentiment i la supèrbia- que ens allunyen greument de la nostra millor tradició política.

Article publicat avui a El Periódico i signat conjuntament amb Joaquim Coll, historiador i Bibliotecari de la Junta de l’Ateneu Barcelonès




Buscar
Archivos

Te encuentras en los archivos del blog Blog de Daniel Fernández para julio de 2009.

  • [+]2012 (57)
  • [+]2011 (150)
  • [+]2010 (73)
  • [+]2009 (51)
  • [+]2008 (53)
  • [+]2007 (49)
  • [+]2006 (48)
  • [+]2005 (18)
  • [+]2004 (12)


A FAVOR DE ESPAÑA Y DEL CATALANISMO

A FAVOR D'ESPANYA I DEL CATALNISME


Contador de estadsticas - Blog Daniel Fernndez