Archivo de marzo de 2012

Angustia y dilema del soberanismo

Nunca como hasta ahora se había tensado tanto la cuerda de los argumentos favorables a la independencia en Cataluña

EL PAÍS, 31.03.2012

¿Cataluña camina hacia la independencia? Esta es la pregunta que muchos nos formulamos viendo las opiniones que se expresan a diario en los medios de comunicación catalanes, tanto públicos como privados. Basta ver TV3, cadena que conserva el liderazgo de la audiencia, para comprobar la forma como se alimenta sistemáticamente el imaginario secesionista. La televisión autonómica no desaprovecha la menor oportunidad para comparar Cataluña con Flandes, Escocia o Québec, subrayar que los catalanes somos víctimas de un expolio económico, o aventurar un escenario donde la ruptura caerá como fruta madura. Se trata de un mensaje muy explícito, que vulnera el principio de neutralidad y pluralidad exigible a un medio que se sufraga con los impuestos de todos. Si esto lo hace un medio público, lo que ocurre cada mañana en emisoras de radio privadas como Rac1, dependiente del editor de La Vanguardia, es de una machaconería asfixiante. Y es que también en Cataluña tenemos nuestra particular “brunete mediática”: soberanista y mayormente de derechas. Asistimos a diario a una banalización del lenguaje, lo que como ya advertía el llorado Ernest Lluch genera “odio y mala sangre”. A menudo parece que el único impedimento real para proclamar la independencia sea la legalidad española, pues los catalanes, supuestamente, estamos ya todos de acuerdo.

El estudio sobre las balanzas fiscales que hace poco dio a conocer el consejero Andreu Mas-Colell según el cual los catalanes aportamos en el 2009 al resto de España unos 16.000 millones de euros (el 8,4% del PIB catalán), que no regresaron de ninguna forma, ha servido para remachar la tesis padana de “nos roban”. La forma como ha sido presentada esta información es muy censurable porque se han escondido deliberadamente datos que matizan sustancialmente el análisis. De hecho, el PSC, bajo cuyo gobierno la Generalitat realizó por primera vez el estudio de esas cuestiones, ha manifestado su desacuerdo por el método empleado. Solo se ha ofrecido una fórmula, una balanza, cuando anteriormente se publicaron cuatro. Y, claro, se ha elegido la que ofrece un mayor déficit. En cambio, se ha censurado la que hasta ahora se consideraba como la más certera, la que se socializaba en el debate político, pues esta vez daba un resultado inaceptable para CiU: la reducción del déficit catalán al 0,4%. Sin duda, lo que ha sucedido es muy grave desde los principios de una sociedad abierta y, sin embargo, quien ha tenido que defenderse y justificarse son los socialistas, acusados por algunos de hacer el juego al españolismo.

Aunque el discurso nacionalista ha colonizado los medios, esa fortaleza expresa también mucha angustia. Es evidente que el independentismo económico ha logrado estos últimos años una influencia en la calle muy importante. Y que se muestra muy decidido a conquistar una mayoría sociopolítica de ahora hasta el 2014, fecha que se avecina clave por muchas razones. Primera, porque todo apunta a que en Escocia puede celebrarse un referéndum sobre su pertenencia al Reino Unido, lo que evidentemente va a estimular otras demandas. Y, segunda, porque en Cataluña hay un sinfín de iniciativas promovidas por plataformas y entidades parapolíticas con el fin de que se celebre ese año una consulta oficial, coincidiendo con el 300 aniversario de la caída militar de Barcelona, el 11 de septiembre de 1714. Ahora bien, salta a la vista que la tensión y los argumentos de “lesa humanidad” que hoy se utilizan desde el soberanismo, con el fin de convertir al independentismo a la mayoría de ciudadanos que se sienten en grados diversos catalanes y españoles, no se pueden mantener durante mucho tiempo. Tienen fecha de caducidad: la forma como se resuelva el asunto del pacto fiscal. De aquí viene la angustia.

El problema mayor para los que somos federalistas es que se está socializando un relato en base a la exageración y al engaño deliberado. Un caso clarísimo es el propagado argumento sobre el supuesto límite a la solidaridad que tienen los länder alemanes, utilizado para subrayar que Cataluña vive una situación inaudita en Europa. En boca de los dirigentes de CiU hemos leído y escuchado repetidamente esa afirmación. Duran Lleida lo dijo en sede parlamentaria, el pasado 16 de marzo. Artur Mas declaró eso mismo a Le Monde un mes antes, Entretanto, un auténtico ejército de opinadores lleva meses propagando ese bulo por tierra, mar y aire. Pues bien, es mentira. Ni en la Constitución alemana ni en ninguna sentencia de su más alto tribunal hay un límite preciso a la solidaridad. Lo que se preserva, con una fórmula de nivelación financiera bastante compleja, es que el orden de las regiones en cuanto a su capacidad financiera no varíe tras el ejercicio de la solidaridad. Sin duda, sería bueno que el modelo federal alemán se trasladase a España. Y también que el cálculo económico del cupo vasco y navarro convergiera con el modelo general, ya que no solo es injusto sino tremendamente perverso para el conjunto del sistema autonómico.

Todo esto se enmarca en un momento muy delicado para la federación nacionalista, pues en 2013 toca revisar el modelo de financiación acordado en 2009. En los próximos meses, Artur Mas va a tener que elegir entre dos caminos, ambos llenos de dificultades. O alcanza un acuerdo con el PSC, lo que significa una apuesta por una nueva mejora de la financiación autonómica en el marco de la LOFCA, en la línea del modelo alemán. Posición que probablemente también podría suscribir autónomamente el PP catalán. O CiU se mantiene inflexible en su posición de partida: un pacto fiscal muy próximo a la fórmula del concierto económico, pero condenado al fracaso político y, por tanto, a aumentar el grado de frustración. Ello con el apoyo de ERC y, sorprendentemente también, de ICV, coalición que aparece cada día más fracturada por la pulsión independentista que encuentra eco entre los jóvenes provenientes de las clases medias lustradas, electorado que se disputa en parte con los republicanos.

A fecha de hoy, es difícil saber cómo se resolverá ese dilema, aunque es cierto que los convergentes llevan años sorteando tesituras parecidas. Ahora bien, nunca como hasta ahora se había tensado tanto la cuerda de los argumentos favorables a la independencia, con declaraciones de mucho peso como las de Jordi Pujol. Y es que, más allá de la política partidista, existe un movimiento ciudadano transversal que está trabajando para forzar un escenario de ruptura y empujar a Artur Mas a convocar una consulta ciudadana con la que quebrar la legalidad española. Muchos creen que el escenario de crisis profunda que vivimos hace que el momento sea óptimo. Es fácil echar la culpa de los recortes y de las dificultades económicas de los catalanes al expolio que, afirman, sufre Cataluña. Desde el independentismo neoliberal se juega a alimentar el espejismo de que, sin España, Cataluña pronto se convertiría en una próspera y competitiva Holanda de sur. La angustia que viven muchos soberanistas es que no saben cómo CiU resolverá su dilema político.

Joaquim Coll, historiador y coautor de A favor de España y del catalanismo

El secretari d’Organització del PSC, Daniel Fernández, ha assegurat, que “un Govern que regala 400 milions d’euros a les famílies catalanes amb més patrimoni i alhora obliga el aturats de Catalunya i les persones amb menys recursos a repagar la sanitat” és la prova que “tenim un Govern de dretes, impúdic, obscè i indecent”.

Segons Daniel Fernández, “CiU parla molt amb la ‘s’ de sobiranisme, però practica molt la ‘s’ de submissió al PP”, ja que en la seva opinió “la dreta nacionalista espanyola i catalana fan veure que es barallen en el terreny del sobiranisme i les banderes però a l’hora de la veritat pacten la política econòmica, les retallades i la destrucció de l’Estat del Benestar”.

El secretari d’Organització del PSC ha anat més enllà, assegurant que “el Govern de Catalunya havia estat capdavanter dels canvis de progrés i ara s’ha convertit en un laboratori de les idees de la dreta espanyola”, i ha posat l’exemple del copagament sanitari: “el Govern diu que ingressarem 180 milions d’euros, però ha quedat demostrat que el copagament és un sistema ineficaç i inútil, a més d’anar en contra de la promesa electoral del President Mas, que va guanyar les eleccions dient que no hi hauria copagament”.

Davant les accions de la dreta catalana i espanyola, Daniel Fernández ha anunciat que “els socialistes tenim propostes alternatives com ara prioritzar la despesa social, incrementar l’impost sobre l’alcohol i el tabac o recuperar l’impost de successions, gràcies al qual no caldria cap copagament sanitari i podríem obtenir 200 milions d’euros més”. “Quan diuen que no hi ha alternatives al copagament menteixen”, ha conclòs el dirigent socialista.

Debate de la Proposición no de Ley para garantizar la participación de los trabucaires en las celebraciones populares catalanas

El señor FERNÁNDEZ GONZÁLEZ: Frente a quienes establecen jerarquías o escisiones entre la cultura de élite y la cultura popular, mi grupo, los socialistas, siempre hemos entendido que ambas están íntimamente conectadas. La cultura no entiende de jerarquías. Las únicas jerarquías que nosotros entendemos en el ámbito cultural tienen que ver con la creatividad, con la emoción, con la belleza o con la inteligencia. Además es evidente que algunas de las creaciones más sublimes que ha habido en la historia de la humanidad lo son porque han tenido la capacidad de enraizarse profundamente en la cultura popular o, si ustedes quieren, en la cultura de lo cotidiano. Existe cultura popular y existe cultura popular tradicional. La cultura popular tradicional es aquella que nos trae a día de hoy culturas que fueron populares en otros momentos de la historia y que hoy han dejado de serlo, y por eso han pasado a ser tradicionales. Subrayemos la relevancia que ha tenido en la historia de la humanidad la reconsideración de la cultura popular tradicional, lo que en un momento determinado del siglo XIX, se llamó folclore. En esa cultura popular tradicional hunde sus raíces nada más y nada menos que un movimiento tan potente como el Romanticismo. En plena época de la globalización, en la que estamos ahora, hay un resurgimiento de las manifestaciones de cultura tradicional. Y no es ninguna contradicción, es una manifestación de la pluralidad que no tiene que estar reñida con la globalización. Es una manifestación además que, desde nuestro punto de vista, no es estática porque incluso la cultura popular y tradicional también tiene capacidad de movimiento, de transformación, de transformarse, a veces incluso cogiendo o acogiendo en su seno elementos de mestizaje. Incluso en esta época de globalización existen manifestaciones de cultura tradicional de nuestro país tan ricas y tan plurales que acaban siendo elemento señeros en ese proceso de globalización. Pienso que, por ejemplo, las fiestas de los sanfermines no es misma antes o después de que Hemingway pusiera su mirada en ellos.
Esta proposición no de ley nos habla de una cultura popular tradicional enraizada en Cataluña, la cultura de los trabucaires, los bandolers y los galejadors. Una cultura que se ha mantenido a lo largo de tiempo, solamente condicionada en algunos momentos de nuestra historia por prohibiciones gubernamentales. Actualmente, quiero subrayarlo, existen en Cataluña 40 grupos de trabucaires perfectamente consolidados y una docena de lo que se denominan Ball d’en Serrallonga en honor a un bandolero ya mítico catalán que fue ajusticiado en 1633. Estamos hablando de una fiesta viva, de una fiesta popular, importante, relevante que, como antes decía el señor Tardà, cada semana tiene manifestaciones en el conjunto de Cataluña. La cultura de los trabucaires forma parte, quiero recalcarlo, desde julio de 2011 del catálogo del patrimonio festivo de Cataluña. Es evidente que estamos hablando de una manifestación de cultura popular y tradicional que tiene un elemento distintivo, y es la utilización de armas de fuego, de armas de avancarga y otros instrumentos de armas de fuego antiguas o históricas. El hecho de que se utilice este tipo de armas es lo que nos lleva a una reflexión que está en el fondo de esta proposición no de ley, que es el necesario equilibrio entre el mantenimiento, o incluso potenciación, de este tipo de manifestación cultural con el hecho de la necesaria seguridad en la que tienen que desarrollarse sus actividades.
La posición de mi grupo respecto a esta proposición no de ley se resume telegráficamente en tres elementos. En primer lugar –por eso creemos acertado el hecho de que el señor Tardà haya retirado de la votación el punto 1 de su propuesta-, estamos hablando de una manifestación cultural que en estos momentos se desarrolla con plena normalidad competencia y factual en Cataluña. No existe un problema respecto de las competencias en estos momentos, eso es lo que nos indican los dirigentes de las entidades de trabucaires en Cataluña. En segundo lugar, los primeros interesados en mantener un máximo de seguridad en este tipo de manifestación cultural son sus propios protagonistas: no somos nosotros, ni siquiera el conjunto de la Administración, son los protagonistas los que quieren que haya un máximo de seguridad. Y en tercer lugar, vemos positivo –y por eso votaremos afirmativamente la proposición no de ley con la enmienda que ha presentado el Partido Popular- que en la medida en que se reforme el reglamento de armas, se tenga en cuenta que estamos hablando de un tipo de armas muy determinado, como son las armas de fuego antiguas o históricas o de avancarga, que a veces tienen que ver más con la pura creación cultural que con otro tipo de sensibilidades. Por lo tanto, ya les anuncio que mi grupo, el Grupo Socialista, votará afirmativamente la proposición no de ley, incorporando la enmienda del Grupo Popular.

Un pacte ambiciós, just i possible

La proposta fiscal del PSC aspira a una solidaritat interterritorial que no acabi perjudicant el país

EL PERIÓDICO, 5.03.2012

La gran preocupació de la majoria dels nostres ciutadans avui dia se centra en la crisi econòmica i en la seva situació laboral. En la seva capacitat per resistir davant aquesta extraordinària crisi sense perdre el que és essencial en les seves vides.

Una feina que els reporti uns ingressos dignes, suficients per mantenir una vivenda i poder seguir anant a comprar al supermercat. Un cert confort i tranquil•litat a la seva vida. I uns serveis públics de qualitat que no els generin més incerteses, sinó que els donin la seguretat que els seus fills rebran una educació de qualitat, que els seus familiars seran atesos amb tots els recursos disponibles si es posen malalts i que tindran una segona oportunitat si la vida els canvia inesperadament.

Reclamem, també, que la distribució dels recursos públics es produeixi d’una forma justa. Que rebin la nostra atenció tant els que realment els necessiten com els que realment els estan pagant, fonamentalment les nostres classes mitjanes. I que la contribució al seu sosteniment també sigui equitativa.

Convé aclarir que al nostre país, com en molts d’altres, la contribució es produeix de dues formes; individualment, qui més recursos té ha de contribuir més; i territorialment, si bé tots els ciutadans paguen impostos com a individus o empreses, els serveis de l’Estat del benestar els acaben rebent en funció del territori on viuen.

Sembla obvi, per tant, que en aquesta situació d’extraordinària escassetat econòmica reclamem més que mai un tracte just i equitatiu. Tant en termes individuals com territorials. No podem seguir permetent que uns quants puguin evadir impostos amb total impunitat i que més d’una cinquena part del PIB català, segons algunes estimacions, no contribueixi al sosteniment de la nostra societat. Però tampoc ens hem de resignar que la solidaritat territorial acabi perjudicant les nostres possibilitats de sortir de la crisi.

Igualment, per al PSC segueix sent tan vigent com sempre el nostre compromís amb l’avanç de l’autogovern, també en termes fiscals i financers. Conscients que potser és aquest actualment el denominador comú d’una gran majoria de les forces polítiques catalanes en matèria d’autogovern.

Aquestes raons feien necessari que els socialistes catalans valoréssim la nostra proposta sobre el pacte fiscal que Catalunya necessita. He volgut fer-ho personalment i al costat d’un dels grans experts en federalisme fiscal del nostre país des del punt de vista acadèmic i pare del model actual, Antoni Castells. Un gran coneixedor de les dificultats que comporta el seu disseny i posterior negociació.

Conscients, en qualsevol cas, que l’actual model ha suposat un avanç decisiu tant en termes quantitatius com qualitatius, però decidits a avançar en qüestions en què creiem que encara queda molt recorregut per fer, com, per exemple, la nostra autonomia tributària o la nostra contribució a la solidaritat.

Conscients que les causes fonamentals dels dèficits públics de les nostres administracions són la crisi econòmica i l’extraordinària caiguda dels ingressos que està produint. I que, per tant, és necessari recuperar un cert nivell d’ingressos, i no només retallar despeses, per sortir del cercle viciós de dèficit, austeritat i recessió, i propiciar mesures de reactivació de la nostra economia si volem tornar al camí de la creació de llocs de treball. Per aquesta raó, no només estem compromesos a augmentar els impostos de forma estructural als que més puguin aportar, sinó també propiciar un tracte just en les nostres relacions financeres amb la resta d’Espanya. Un tracte que no ens penalitzi per la nostra capacitat econòmica més gran o el nostre esforç fiscal més gran.

Pensem que és una proposta ambiciosa que aposta per compartir la clau de la caixa amb l’Administració central, però garantint l’última paraula per a la Generalitat. Una proposta justa que pretén limitar la solidaritat a allò que és estructuralment imprescindible i que aspira a mantenir l’ordinalitat una vegada exercida. Una proposta possible que agafa com a referència la principal garantia jurídica del nostre autogovern, l’Estatut, i evoluciona a partir d’ella; que aposta per un camí transitable i no per portar-nos a un carreró sense sortida.

Castells. Un gran coneixedor de les dificultats que comporta el seu disseny i posterior negociació.

Conscients, en qualsevol cas, que l’actual model ha suposat un avanç decisiu tant en termes quantitatius com qualitatius, però decidits a avançar en qüestions en què creiem que encara queda molt recorregut per fer, com, per exemple, la nostra autonomia tributària o la nostra contribució a la solidaritat.

Conscients que les causes fonamentals dels dèficits públics de les nostres administracions són la crisi econòmica i l’extraordinària caiguda dels ingressos que està produint. I que, per tant, és necessari recuperar un cert nivell d’ingressos, i no només retallar despeses, per sortir del cercle viciós de dèficit, austeritat i recessió, i propiciar mesures de reactivació de la nostra economia si volem tornar al camí de la creació de llocs de treball. Per aquesta raó, no només estem compromesos a augmentar els impostos de forma estructural als que més puguin aportar, sinó també propiciar un tracte just en les nostres relacions financeres amb la resta d’Espanya. Un tracte que no ens penalitzi per la nostra capacitat econòmica més gran o el nostre esforç fiscal més gran.

Pensem que és una proposta ambiciosa que aposta per compartir la clau de la caixa amb l’Administració central, però garantint l’última paraula per a la Generalitat. Una proposta justa que pretén limitar la solidaritat a allò que és estructuralment imprescindible i que aspira a mantenir l’ordinalitat una vegada exercida. Una proposta possible que agafa com a referència la principal garantia jurídica del nostre autogovern, l’Estatut, i evoluciona a partir d’ella; que aposta per un camí transitable i no per portar-nos a un carreró sense sortida.

Acullo amb optimisme la reacció assossegadament positiva del president Mas davant la nostra proposta. Em proposo, no obstant, fer-ne partícip la resta de forces polítiques catalanes. Amb el convenciment que ens podem arribar a entendre, com en moltes altres ocasions, amb ICV-EUiA. Sense renunciar a convèncer ERC de les possibilitats del nostre realisme. Disposat a no tornar a cometre l’error de deixar per endavant el PP fora d’un possible pacte. Convençut que en aquest tema, com en molts altres de país, l’acció unitària d’una gran majoria de les nostres forces polítiques només pot beneficiar el conjunt dels catalans i les catalanes.




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